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4 feb 2011

Los timadores de Endesa Gas

Actualización 8/03/2011


La única respuesta recibida, por email, ha sido la siguiente (pego literalmente):

Tras analizar su solicitud número 3127650 , nos ponemos en contacto con usted para informarle que en el caso de que desee la baja del seguro es necesario que se ponga en contacto con el servicio de atención al cliente de Endesa Seguros al téléfono 902 381 381. 

¿Otra vez a llamar al dichoso 902 para que me mareen? ¿Qué es lo que no han entendido por escrito?

Además, ha llegado la factura de teléfono, y la llamada al 902 de Endesa, que no sirvió para nada, me ha salido por... ¡14,6€ + IVA! Vaya forma de timar. ¿Lo siguiente será poner un 806 y hacer un CallTV?



El siguiente paso es acudir a la OCU o al defensor del pueblo a poner una denuncia, y por supuesto, darme de baja de Endesa Gas y Electricidad.

Post Original

Desde ayer ando en guerra con Endega Gas, ya que me siento totalmente estafado por sus comerciales. Esta es la situación.

Resulta que el año pasado, mientras iba caminando por la calle entre el tráfico, me llamó un señor muy amable y hablador de las américas del sur, en nombre de Endesa Gas, para ofrecerme un contrato de mantenimiento de gas y calefacción. Me costó mucho enterarme, entre su acento, la velocidad a la que hablaba, y que se entrecortaba la llamaba constantemente, de que estaba intentando encasquetarme un contrato de 7€ mensuales por algo que ya tenía contratado, el mantenimiento de la caldera (en este caso con Saunier Duval).

A pesar de colgarle un par de veces, y tras no cesar de sonar el móvil, al final me mantuvo al teléfono más de 40 minutos hasta conseguir su pérfido objetivo. Acabé hasta los mismísimos. Para que me dejara en paz, tuve que decirle que tal vez podría estar interesado, pero le repetí mil veces que en ningún caso quería contratar en ese momento nada por teléfono. Le insistí reiteradamente que me enviaran las condiciones a casa, las estudiaría, y en caso de interesarme las contrataría.

Este amable, insistente, y timador señor, me respondió mil veces que no estaba contratando nada, que me enviarían la información a casa, donde tendría tiempo de examinarla, tomar una decisión, y solicitar el contrato en caso de estar interesado. Pero aún así consiguió sonsacarme bastantes datos, como la marca de la caldera, y la fecha "aproximada" de instalación (todo lo que yo recuerdo sobre la caldera es que compré el piso nuevo con una caldera ya instalada en 2009).

Pocos días después, recibí en casa una carta sobre este asunto, con un contrato, en el que se indicaba: "para formalizar el contrato debe firmarlo y devolverlo en el sobre adjunto bla bla bla", cosa que por supuesto no hice, ya que después de estudiarlo a conciencia, decidí que no me convenía. Iluso de mi, me olvidé del tema, pensando que ya estaba terminado.

Cuál es mi sorpresa cuando ayer, tras recibir una factura relativamente elevada del gas (estado en invierno, y ha habido gasto de calefacción), me dedico a revisarla cuidadosamente y compararla con otros meses, y me encuentro con que se me ha venido cobrando desde Julio de 2010 el dichoso contrato de "Mantenimiento de gas y calefacción", que yo en ningún momento he firmado ni aceptado. 

Como si me sobrada el tiempo, nuevamente tengo que llama a Endesa, al dichoso número 902530053 (intenté llamar al geográfico correspondiente, un número de Barcelona, pero comunicaba sin cesar). Tras esperar y esperar, ser transferido incesablemente de persona en persona, tener que repetir a casa una los datos personales y la misma historia, al final me harto, y cuelgo después de unos insufribles 45 minutos, esperando ser transferido al departamento de bajas por tercera vez, habiendo conseguido únicamente:
  • Que me insistan que ese contrato lo he aceptado yo telefónicamente.
  • Que si me doy de baja se me va a cobrar todo el año pendiente.
  • Consigo que alguien tome nota de una reclamación, porque siento que estoy siendo estafado,  y se me informa de ese número de reclamación poner una reclamación. Sospecho por dónde se van a pasar mi reclamación.
Cuando al final cuelgo, tras bastantes minutos esperando hablar con alguien de "Bajas" para terminar el dichoso contrato de mantenimiento, me decido a intentarlo por Internet, en busca de alguna dirección de email de atención al cliente o algún tipo de formulario. 

Entro aendesaonline.com, y a través de la oficina virtual pongo una nueva reclamación, en la que explico la situación. Lamentablemente, sólo permiten escribir 1000 caracteres, supongo que para no poder explicarse correctamente. Él usuario sólo puede poner una reclamación de 1000 caracteres en un minúsculo cuadrito, y sin embargo ellos te pueden marear 45 minutos en un teléfono 902 de pago sin hacerte ni caso y tratándote de idiota después de haberet estafado.

En mi breve reclamación de 1000 caracteres, les insto a que:
  • Pongamos fin amistosamente a este problema, dándome de baja del contrato que yo no he firmado ni solicitado, y que me devuelvan los importes de los cobros realizados por dicho concepto desde Julio de 2010.
  • En caso contrario, procederé a interponer denuncia contra Endesa, y otra denuncia particular contra el señor comercial que me estafó telefónicamente, contratando un servicio que yo no he autorizado. Además, procederé inmediatamente a darme de baja de cualquier contrato con Endesa (Gas y Electricidad), pasando a cualquier otra compañía disponible en el mercado.
Sigo a la espera de una respuesta, a ver por dónde salen. Vaya jetas hay por el mundo.

28 jun 2010

Todos podemos cambiar... a peor

El otro día descubrí que Iritec ha diseñado una bonita nuevo página web. Pero aunque sea bonita, ni siquiera eso compensa la gran desfachatez, engaño y pura fachada que supone esta gran farsa que es su carta de presentación. Si siempre he dudado que algunas cosas pudieran cambiar, me equivocaba. Pueden ser aún peores.


Al ver la nueva web, lo primero que se me ocurrió mirar es si aún existía esa falsa entrada al área de clientes que comentaba en un post anterior. Pues no, ya no existe, pero lo que vemos es mucho peor. Vamos por zonas. En la parte superior, nos encontramos los enlaces de comunicamos, carrera, mapa web, y contactar, que... ¡sorpresa! Son enlaces a ningún sitio. En concreto enlaces a #, que los entendidos en HTML ya conocerán.

Nos desplazamos un poco más a la derecha para encontrar dos interesantes logos:


No puedo hablar a ciencia cierta sobre lo que supondría poner un logo de CMMI sin tener la correspondiente certificación. Me guardaré mi opinión por simple desconocimiento, aunque probablemente no esté muy alejado de la realidad. 

¿Qué pasa con el logo del W3C? Este falso logo del W3C intenta imitar el logotipo que muchas sitios ponen demostrando que su sitio cumple los estándares dictados por el organismo W3C, en cuanto a HTML y CSS (como se aprecia en el logo). El propio logo suele incluir un enlace al validador del W3C para probar que la página es válida según estos estándares. En este caso, el enlace brilla por su ausencia, así que probemos a validar manualmente la página:


Por supuesto, como era de esperar, el HTML no valida:



Al menos el CSS sí que valida...

Otra de las partes más cool del sitio son todos esos iconos web 2.0. A los responsables se les debió pasar por la cabeza que son más guays que nadie si ponen un montón de logotipos de moda:



NINGUNO funciona (enlaces a #) excepto el del blog... No hay más que comentar al respecto.


Realmente, alguno de los más preocupantes es el enlace de Aviso Legal, en la parte inferior izquierda, que una vez más no lleva a ninguna parte.

Los enlaces que sí funcionan perfectamente son aquellos que no llevan más que a otras páginas llenas de palabrería, que recomiendo vehementemente, a cualquier humanoide pseudo-inteligente o ser vivo con mínima capacidad de raciocicio,  leer para gran regocijo y disfrute. La verdad que un mapa web o un poco de organización vendría bien para no perderse entre tan absurdo batiburrillo de narcisismo y auto bombo, pero si uno tiene tesón puede encontrar grandes perlas, dignas de ser recordadas y enmarcadas por toda la eternidad. El gran valor de este portal reside en cómo ser capaces de decir tan poco, de forma tan ostentosa,  y ocupando tanto espacio.

14 jun 2010

Taxi Driver

Siempre he tenido una mala opinión del gremio de los taxistas, pero hasta hoy no ha sido la gota que colma el vaso. Sé que no se puede generalizar, pero ¿por qué la inmensa mayoría de los taxistas españoles siguen el patrón que voy a describir?

¿Qué me ha ocurrido? Me dirijo a mi casa, conduciendo a unos 55km/h de marcador en el carril derecho por una avenida de 3 carriles (límite 50km/h), cuando un taxista delante mío, a unos 80km/h, se cruza dos carriles y se coloca delante para tomar el desvío de la derecha. Son casi las 10 de la noche, pero no lleva las luces encendidas. Voy detrás suyo (sigo mi camino), y a continuación se salta un semáforo totalmente rojo, sin visos de cambiar. 10 segundos después se pone verde. Ahora por las calles de mi barrio el señor taxista circula a 20 por hora, ralentizando mi marcha. ¿No llevaba usted tanta prisa? Sigue varias calles así, sin posibilidad de adelantar porque sólo hay un carril. Por supuesto, desde el principio y en todo momento los intermitentes brillan por su ausencia. Finalmente, no satisfecho, saca la mano por la ventanilla y tira un cigarro. En menos de 5 minutos ha infringido:

  • No llevar las luces encendidas, cuando es prácticamente de noche (21:45).
  • Límite de velocidad.
  • Arrojar colillas por la ventanilla.
  • Realizar maniobras sin señalizar adecuadamente.
Estos señores suelen considerarse los amos de la carretera y conducen a su antojo, quebrantando las leyes de tráfico. Señores, las carreteras son de todos, todos las pagamos, y las leyes también son para todos. Luego se quejarán cuando endurezcan las sanciones. A todos nos jode, pero las leyes están hechas para poder convivir en la sociedad y, en este caso, en el asfalto.

Hace ya unos meses un taxista (intento evitar coger el taxi siempre que puedo, pero a veces es inevitable), me llevó a mi casa por un camino evidentemente más largo, cuando el GPS delante de sus narices le estaba señalizando la ruta óptima. Cuando le señalo que por qué no vamos por ese camino, me trata como si fuera subnormal, diciendo que era más corto por donde me estaba llevando. Estupefacto, no supe qué replicar. Aunque hice bien en quedarme callado, ya que otro día otro taxista nos narraba cómo le dieron ganas de pegar una paliza a un cliente por sugerir que le estaba engañando y llevándole por un camino peor. Pero se contuvo, y lo único que hizo fue pararle y echarlo de su vehículo.


Un taxista recomendando un camino alternativo

Otras cuestiones que me planteo son:
  • ¿Por qué, aunque existe una línea delante de los semáforos y pasos de peatones, que indica el punto que no debería rebasar el coche al detenerse, los taxistas insisten en introducir medio coche en el paso de peatones, molestando a los transeúntes?
  • Señores, yo también sé cuándo el semáforo está a punto de ponerse en verde. No hace falta ser un lince para observar el patrón, e intuir cuando el semáforo va a cambiar. Eso no significa que se puede pasar el semáforo en rojo.
  • Lo mismo se podría aplicar al revés. Un semáforo que se acaba de poner en rojo no significa acelerar para pasarlo. Si juntamos este factor y el anterior, el riesgo es evidente, como se ha visto en numerosos accidentes.
  • Sí señores, ustedes son los dueños de la carretera, y pueden pararse cuando quieran, en medio, sin molestarse en apartarse un poco para no entorpecer el tráfico. ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo por un momento, si alguien tiene que bajar o subir al coche, sin que tengan que pitar y dirigir airados comentarios y gestos?
Por supuesto, como en todas las profesiones, hay grandes profesionales que saben hacer su trabajo perfectamente y respetar a los demás y a sus clientes, pero probablemente son los cuatro gilipollas que se comportan de esta manera los que desprestigian al gremio. 

20 may 2010

El timo de los relojes

Se suponía que Andorra era barato, pero también tienen algunos timos, como estos relojes:


vistos también en otra tienda:



más baratos, pero esta vez junto a la también fraudulenta Power Balance... Pero, ¿cuánto cuestan realmente estos relojes en los chinos? Pues menos de 4$ el par, es decir, a aproximadamente 1,5€ cada reloj:

21 mar 2010

Antena camuflada en chimena

Observad atentamente esta chimenea, situada en un edificio en la c/ Aries, de Valdefierro, Zaragoza:


Vista desde la calle:


Una chimenea aparentemente normal... ¿o no? la inusitada altura, y la existencia de una caseta justo al lado, con equipos de refrigeración, da qué pensar... un poco de Zoom en la imagen de la caseta:


curioso, una caseta refrigerada, un montón de cables saliendo de ella, y una pequeña antena parabólica, típica de conexiones punto a punto... parece que la chimenea es algo más de lo que parece, probablemente unas antenas de telefonía móvil.


Si observamos desde Google Maps una vista cenital:


podemos ver los cables saliendo de la caseta, y llegando hasta la supuesta chimenea. ¿Está justificada la paranoia con las antenas de móviles? Tal vez pasen muchos años hasta que lo sepamos. La gran pregunta aquí es, ¿está realmente justificada la farsa de instalar una antena camuflada en forma de chimenea? ¿Tienen conocimiento los vecinos de esto? ¿Es legal?

Y por supuesto, cabe la posibilidad de que me equivoque, y la chimenea sea realmente una chimenea un poco extraña, y la caseta un lugar donde vive alguien muy caluroso...

13 nov 2009

Martingala y la falacia del jugador

No soy matemático, pero me defiendo. Una bonita rama de las matemáticas, incomprendida por mucha gente, es la de probabilidad. A veces nos dejamos llevar por lo que nuestra intuición nos dice, sin pararnos a analizar la realidad. Recientemente me he encontrado con un par de estos casos. El primero, una persona que decía haber encontrado un método para ganar dinero en la ruleta. Esa persona creía haber descubierto la Martingala. El otro, una cuestión de lotería y números.

La Martingala

El método de la Martingala, o de ir doblando, consiste en:
  • Comenzamos apostando una cantidad pequeña a la ruleta, a un valor de 50%, por ejemplo apostamos por el rojo, de entre rojo y negro.
  • Si sale rojo, ganamos 2€ (es decir, recuperamos lo puesto, y 1€ adicional). Volvemos a empezar el proceso, apostando desde 1€.
  • Si sale negro, doblamos la apuesta previa, y volvemos a jugar. Por ejemplo, si apostamos 1€ y perdemos, apostamos 2€. Si ahora ganamos, habremos perdido 3€ en total, pero ganamos 4€, con lo que obtenemos una ganancia neta de 1€, y volvemos a empezar apostando 1€. Esto se repite mientras sigamos perdiendo, es decir, podemos apostar 1€, perder... 2€, perder... 4€, perder... 8€, perder... 16€, ganamos! hemos perdido 1+2+4+8+16 = 31€, pero ganamos 32€, con lo que nuevamente hemos obtenido una ganancia neta de 1€, y volvemos a empezar apostando.
Vamos a dejar de lado que en una ruleta, apostando a rojo/negro o par/impar, las probabilidades de ganar no son de 50%, sino de 48,6% teniendo en cuenta que el 0 gana siempre la banca, o 47,4% si también está el doble 0.

Suponiendo por tanto una  probabilidad de ganar del 50%, se pueden dar las siguientes jugadas:
  • En la siguiente apuesta, siempre puede ocurrir, con un 50% de probabilidad, ganamos 1€ (acertamos la siguiente jugada, sea cual sea, y recuperamos todo lo perdido, y ganamos 1€ adicional)
  • O bien,  puede ocurrir que perdamos, con un 50% de probabilidad, con lo que habremos perdido 1€.
  • Existe una probabilidad de que perdamos de forma seguida varias apuestas. ¿Cuál es esta probabilidad? La probabilidad de que perdamos la primera apuesta, y además a continuación la segunda apuesta, es de 0,50 x 0,50 = 0,25 (25%). La probabilidad de perder 3 apuestas seguidas es de 0,50 x 0,50 x0,50 = 0,125 (12,5%), 4 jugadas 6,25%, etc.
  • Sin embargo, el perder una serie continua de apuestas implica perder gran cantidad de dinero. Por ejemplo, perder 4 apuestas seguidas, supone perder 1+2+4+8 = 15€. En concreto, perder n apuestas nos hace perder 2n-1 € (que recuperaremos tras ganar en la siguiente apuesta).
Si tuviéramos una cantidad de dinero infinita, podríamos perder cualquier número seguido de apuestas. Al final acabaríamos ganando una apuesta, y recuperando lo perdido. Pero si tuviéramos dinero infinito, ¿para qué jugaríamos a la ruleta? Supongo que por vicio, no por hacernos ricos.

¿Cuál es entonces el problema de la Martingala? Pues básicamente, que no tenemos dinero infinito, y que existe un límite de apuesta. El límite de apuesta suele estar fijado por el casino, o bien puede ser una cantidad que nos fijamos nosotros mismos para no arruinarnos.

Supongamos que ese límite está en 50€, o no superar las 6 apuestas (1, 2, 4, 8, 16, 32... y en la apuesta 7 tendríamos que apostar 64€). Habremos perdido 63€. Pero... ¿cuál es la probabilidad de que superemos este límite?

Tendríamos que perder 6 apuestas seguidas. La probabilidad de perder 6 apuestas seguidas es 0,5 x 0,5 x 0,5 x 0,5 x 0,5 x 0,5 = 0,015625, o un 1,5625%, o dicho de otra forma... 1 entre 64.

Vamos a definir una jugada como una serie consecutiva de apuestas que acaban con una apuesta ganadora, y por tanto recuperando todo lo apostado, y ganando 1€ adicional (jugada ganadora) o bien perdiendo 6 apuestas seguidas, y por tanto perdiendo 63€ (jugada perdedora).

Para cada jugada, puede ocurrir las siguientes cosas:
  • Con una probabilidad de 50%, será una jugada ganadora (ganamos a la primera)
  • Con un 25% de probabilidad será una jugada ganadora (ganamos a la segunda)
  • Con un 12,5% de probabilidad será una jugada ganadora (a la tercera)
  • Con un 6,25% será jugada ganadora (a la cuarta)
  • Con un 3,125% será jugada ganadora (a la quinta)
  • Con un 1,5625 será jugada ganadora (a la sexta)
  • Con un 1,5625 será jugada perdedora, hemos perdido 6 veces seguidas, y habremos perdido 63€.
Si sumamos todas las probabilidades, tenemos el 100%, es decir, si comenzamos una jugada, ésta va a acabar en uno de los casos citados con esa probabilidad. Parece muy difícil llegar al caso de perder 63€, sólo hay un 1,5625% de probabilidades. Esto es, una posibilidad entre 64. ¿Pero, y si ocurre? Tendríamos que hacer 63 jugadas ganadoras solamente para recuperar todo el dinero perdido (cada jugada ganadora nos aporta 1€). A la jugada ganadora número 64, habríamos recuperado todo lo perdido, y tendríamos 1€ adicional. Pero... la probabilidad nos dice que una de cada 64 jugadas va a ser perdedora.. Es decir, estadísticamente de cada 64 jugadas, 63 serán jugadas ganadoras (con las que ingresaremos 63€) y 1 será jugada perdedora (con la que perderemos 63€).

¿Conclusión? Ni ganamos ni perdemos. Aunque a corto plazo obtendremos ganancias, tarde o temprano la mala suerte nos traerá una jugada perdedora que nos hará perder todo lo ganado.

Matemáticamente, si multiplicamos la ganancia de cada jugada, por la probabilidad de que ésta jugada suceda (las 6 primeras suman 1€, la última resta 63€), tendríamos:

+ (0,5 x 1)
+ (0,25 x 1)
+ (0,125 x 1)
+ (0,0625 x 1)
+ (0,03125 x 1)
+ (0,015625 x 1)
- (0,015625 x 63)
= 0

Hay que tener en cuenta además que si partimos de una apuesta pequeña, la ganancia es muy pequeña. Si partimos de una apuesta grande, el crecimiento exponencial nos hace llegar rápido al límite de apuesta. Por ejemplo, empezando por 5€, la secuencia es: 5, 10, 20, 40, 80, 160, 320, 640, ... (recordad la fábula del tablero de ajedrez y los granos de arroz).

Existen variantes de esta técnica, pero para todas son aplicables los mismos resultados.

Si añadimos a esto que las probabilidades no son del 50%, sino que benefician a la banca, como hemos explicado antes, el método de la Martingala nos llevará a medio/largo plazo a perder dinero. Obviamente, si este método funcionara, seguramente no estaría permitido en los casinos.

Otra cosa son los métodos estadísticos utilizados por los famosos Pelayo. Estas personas se dedicaban a observar y recopilar estadísticas de los números que salían en la ruleta. Aunque la teoría nos dice que todos los números tienen las mismas probabilidades de salir, la realidad es que las ruletas sufren ligeras imperfecciones, y pueden existir números o zonas de la ruleta en las que la bola puede terminar con una probabilidad ligeramente superior. Analizando estas tendencias, y disponiendo de una buena cantidad de dinero y mucha paciencia, a la larga la probabilidad nos dice que acabaremos ganando.

Jugar siempre el mismo número a la lotería

El otro caso que voy a discutir es la llamada falacia del jugador. Ésta consiste en que si hemos jugado a la lotería con un número, y nos toca, la próxima vez que juguemos sería conveniente elegir otro número, bajo la falsa creencia de que es más difícil que vuelta a salir el mismo número.

Efectivamente, depende como se plantee el enunciado, es más difícil que salga nuevamente el mismo número a que salga cualquier otro número. Si en la lotería hay 80.000 bolas.
  •  Las probabilidades de que toque el número que llevamos, por ejemplo el número 12.345, es de una entre 80.000.
  • La probabilidad de que toque cualquier otro número es de 79.999 entre 80.000.
  • La probabilidad de que toque nuestro número, el 12.345, y de que al año siguiente vuelva a tocar, es de 1 entre 80.000 al cuadrado, es decir, de 1 entre 6.400.000.000, una entre seis mil cuatrocientos millones.
  • Sin embargo la probabilidad de que toque nuestro número, el 12.345, y de que al año siguiente toque cualquier otro, obviamente, es mucho más grande, en concreto de 1/80.000 x 79.999/80.000, aproximadamente una entre 80.001.
¿Esto quiere decir que si toca un número, no deberíamos repetirlo al año siguiente? No, totalmente falso. Aunque la probabilidad condicionada, es decir, que el mismo número salga dos veces seguidas, es muy baja, cada sorteo de la lotería es un suceso independiente. Eso quiere decir que en cada sorteo, cada número tiene exactamente las mismas probabilidades de salir, independientemente de lo que ocurriera en sorteos anteriores. Vamos a verlo con un ejemplo:
  • Jugamos al 12.345, y toca. Al año siguiente, volvemos a jugar al mismo número. La probabilidad de que vuelva a salir el 12.45 es de 1 entre 6.400.000.000. Sin embargo, la posibilidad de que nos toque ese sorteo concreto era de 1 entre 80.000, exactamente igual que el sorteo del año pasado.
  • Jugamos al 12.345 y toca. Al año siguiente cogemos un número cualquiera, distinto del 12.345. Por ejemplo, el número 33.333.  La probabilidad de que salga el 33.333 es de 1 entre 80.000. Y la probabilidad de que el año pasado hubiéramos ganado con el 12.345 era también de 1 entre 80.000. La probabilidad de que un año salga el 12.345, y el año siguiente justamente el 33.333, es también de 1 entre 80.000 al cuadrado, es decir, de 1 entre 6.400.000.000.
¿Cuál es la conclusión? Lo realmente difícil no es que salga dos veces el mismo número, sino que nos toque dos veces la lotería, independientemente del número con el que juguemos. Otras formas de verlo:
  • Con tiradas de un dado, es igualmente probable que saquemos, por ejemplo, 6 seises seguidos (la secuencia 6, 6, 6, 6, 6, 6), que cualquier otra secuencia concreta de números (por ejemplo la secuencia 1, 2, 3, 4, 5, 6). Cada tirada es independiente, y existe una probabilidad de 1/6 de acertar el número. Después de tirar y sacar un número, por ejemplo el 3, la probabilidad de que en la siguiente jugada salga un vuelve a ser 1/6.
  • Lo mismo con tiradas de moneda. Cada tirada es independiente. Aunque lleve os una racha de 10 caras seguidas (cosa harto improbable), la siguiente tirada seguirá teniendo una probabilidad del 50% de que sea cara o cruz.
No debemos confundirnos con el teorema de los grandes números, que nos dice que si un suceso independiente, como un sorteo, o una tirada de moneda, se repita un número muy grande de veces, tendiendo a infinito, la cantidad de veces que aparece cada número (o cada cara o cruz) tenderá a ser igual. Esto no significa que si han salido muchas caras en la moneda, ahora hay más probabilidades de sacar cruz. Simplemente significa que esta racha de varias caras consecutivas se irá camuflando en la media total de caras cuantas más tiradas hagamos, tendiendo a ser del 50%. Esto sólo es válido cuando el número de repeticiones tiende a infinito.

6 nov 2009

Pasarse de listo, o pasarse de tonto

Veamos un bonito y típico ejemplo en el que una empresa que se cree más de lo que es, intenta engañar a clientes y visitantes de su web. ¿Se pensará que somos tontos, o serán ellos los tontos?

Accedemos a la portada de la web de Iritec, y encontramos un montón de palabrería empresarial, típica de quien necesita aparentar más de lo que es. ¿Alguien ha visto tanta banalidad escrita en la web de Google?

Escapamos de ese intento de trampa para incautos y nos fijamos en el formulario de acceso a la Zona Privada de la esquina superior izquierda:



¿Una Zona Privada para clientes? ¡Qué profesionalidad! ¿O tal vez no... ?

No hace falta ser un hacha y examinar el código HTML para darse cuenta de que el botón de ENVIAR no es realmente un botón... es suficiente con poner el cursor encima y observar la barra de direcciones para ver que ese trata de.. ¡una imagen con enlace! La página destino del enlace, se llama, curiosamente, Clientes-Intranet-Fallo.html

¿Qué ocurre al pulsar el botón, independientemente del usuario y contraseña introducidos, que no sirven para nada? ¡Sorpresa!




Era evidente... no existe ninguna zona privada. Dejando de lado la carencia de tildes en la mayoría de las palabras, me parece una burla, engaño y falta de respeto hacia el usuario y posible cliente. Si así se las gastan en la web, ¿cómo se las gastarán en el producto? Dicen que el rostro es el espejo del alma. En este caso, la web en gran parte es el espejo de lo que podemos encontrar en el interior.

Por favor, seamos serios. Hay que vender calidad, no apariencia.